Dicen que en los tiempos más oscuros aparecen las estrellas más brillantes... para los japoneses la palabra "crisis" no existe ya que esta lleva el mismo significado que "oportunidad"... y sin duda, vivir en tiempos difíciles te puede enseñar las mejores lecciones.
No es fácil, sin embargo, navegar dentro de la tormenta ya que esto supone un mayor esfuerzo y una tentación constante a perder tanto la cordura como la fé... vivir en Venezuela me ha enseñado, mas que malas políticas, la importancia de mantener la esperanza y la perseverancia sin importar los obstáculos que se atraviesen en el camino, y he podido ver y sentir en cuerpo propio los vuelcos en la historia que pueden llegar a ocurrir en cualquier instante: lo que estaba totalmente perdido, volvió.
Las decepciones son normales e incluso necesarias en la vida, pero lo importante de ellas y de los problemas es saber afrontarlos y verlos desde distintas perspectivas. NO con desesperación, sino con cabeza fría y llena de soluciones. También es importante sentarnos a, en vez de preocuparnos, ocuparnos por esos problemas y llegar a darnos cuenta lo pequeños que pueden ser y el potencial que tenemos para superarlos. Entre tanto, la fé debe estar intacta y muy probablemente nos sorprenda cuando menos lo esperamos.
Con Venezuela estoy en la etapa de la fe, esperando ese vuelco en nuestra historia que se desprenda de los gobernantes ineficientes y nos deje solo con las buenas voluntades e ideas que nos ayuden a salir adelante. Nuestro país no es el único que ha atravesado las crisis, un sinfín de países en el mundo ha estado en iguales y peores condiciones que nosotros: Singapur, Alemania, Chile, Corea del Sur, Botsuana, entre tantos otros y cada uno de ellos son conocidos por la rapidez con la que salieron de esas situaciones adversas.
Mas que una desgracia, veo este socialismo del siglo XXI que ha golpeado tanto a Venezuela como una oportunidad de enseñanza para los venezolanos a madurar políticamente, pensar con raciocinio, velar por la necesidad ajena, valorar todo lo que poseemos, dar mayor importancia a los valores y a la educación, impulsarnos como una sociedad y economía capaz, demostrar nuestro espíritu luchador y carismático, y por supuesto, nunca rendirnos frente a las complicaciones.
Mi pueblo, es mil veces más que ladrones y corruptos, por ello estoy segura que el trabajo junto a esa certeza de lo que se ve pero no se siente nos llevaran muy lejos. Fuerza y fé.
No es fácil, sin embargo, navegar dentro de la tormenta ya que esto supone un mayor esfuerzo y una tentación constante a perder tanto la cordura como la fé... vivir en Venezuela me ha enseñado, mas que malas políticas, la importancia de mantener la esperanza y la perseverancia sin importar los obstáculos que se atraviesen en el camino, y he podido ver y sentir en cuerpo propio los vuelcos en la historia que pueden llegar a ocurrir en cualquier instante: lo que estaba totalmente perdido, volvió.
Las decepciones son normales e incluso necesarias en la vida, pero lo importante de ellas y de los problemas es saber afrontarlos y verlos desde distintas perspectivas. NO con desesperación, sino con cabeza fría y llena de soluciones. También es importante sentarnos a, en vez de preocuparnos, ocuparnos por esos problemas y llegar a darnos cuenta lo pequeños que pueden ser y el potencial que tenemos para superarlos. Entre tanto, la fé debe estar intacta y muy probablemente nos sorprenda cuando menos lo esperamos.
Con Venezuela estoy en la etapa de la fe, esperando ese vuelco en nuestra historia que se desprenda de los gobernantes ineficientes y nos deje solo con las buenas voluntades e ideas que nos ayuden a salir adelante. Nuestro país no es el único que ha atravesado las crisis, un sinfín de países en el mundo ha estado en iguales y peores condiciones que nosotros: Singapur, Alemania, Chile, Corea del Sur, Botsuana, entre tantos otros y cada uno de ellos son conocidos por la rapidez con la que salieron de esas situaciones adversas.
Mas que una desgracia, veo este socialismo del siglo XXI que ha golpeado tanto a Venezuela como una oportunidad de enseñanza para los venezolanos a madurar políticamente, pensar con raciocinio, velar por la necesidad ajena, valorar todo lo que poseemos, dar mayor importancia a los valores y a la educación, impulsarnos como una sociedad y economía capaz, demostrar nuestro espíritu luchador y carismático, y por supuesto, nunca rendirnos frente a las complicaciones.
Mi pueblo, es mil veces más que ladrones y corruptos, por ello estoy segura que el trabajo junto a esa certeza de lo que se ve pero no se siente nos llevaran muy lejos. Fuerza y fé.
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