La cuenta regresiva hasta el 30 de julio no solo ha sido un conteo de resistencia para protestas, ha sido una alarma para los próximos cerebros en fuga, especialmente de los nuevos bachilleres de la República que harán vida en todas partes menos allí. No es extraño ver a la mitad de salones enteros hablando sobre los países a los que emigraran la próxima semana o mes, o tener el calendario repleto de fiestas de despedida. Me avisan cuando se vayan todos para apagar la luz y cerrar la puerta...
Es preocupante, sin lugar a dudas, tomando en cuenta que aquellas personas que se van son miles de neuronas y voluntades que pueden hacer de este país aquel que queremos pero que pareciera estar tan cerca y tan lejos como diría una canción de Caramelos de Cianuro... mentes brillantes, corazones honestos, manos hábiles y talento puro es lo que se va en busca de las oportunidades que no pudieron ver en sus horizontes y que podrían hacer increíbles cosas dentro de sus fronteras; definitivamente eso es lo que mas me duele.
Sin embargo, ninguno de los dos casos la tiene fácil: el que se va escapa del pozo pero cuando sube se encuentra con una realidad desconocida, alejado de sus familiares y amigos para enfrentarse a una nueva sociedad, lengua y cultura, para ser aquel "extranjero" entre la vista de sus nuevos vecinos. El que se queda, por otro lado, vive entre el estrés, la impotencia y la incertidumbre, enfrentándose a la misma realidad del día a día pero sin saber en realidad que es lo que depara el próximo.
Nunca pensé que estaría algún día en esta situación: pensaba en un país donde estudiara, trabajaría, haría una familia y todo seria normal, pero la vida otra vez siendo lo contrario a una caja de deseos nos hace pensar a una juventud entera a cual país se me hace mas fácil ir, que carreras son mas factibles en el exterior y cuando volveré a ver a mis amigos. Afortunadamente, el país que mencionaba al principio sigue teniendo cierto atisbo de posibilidad en mi cabeza, me gusta pensar en la rapidez de progreso que tendrá Venezuela una vez que tengamos la transición porque incluso a pesar de la crisis tenemos al empresario premiado mundialmente por Audacia Empresarial y un sinfín de proyectos que en un abrir y cerrar de ojos pueden pasarnos del tercermundismo a la innovación global. El emprendimiento y las ganas son factores que siguen estando presentes y que cada día debemos rescatar, dentro o fuera.
No podría juzgar a nadie que decida irse, solo le pediría que deje a Venezuela muy en lo alto y que aquello que logro lo traiga nuevamente, pero siguen haciendo mucha falta. Siguen haciendo falta esas ideas, ese trabajo y esa mano amiga.
Esta revolución nos ha hecho extranjeros aún dentro de nuestra propia tierra, menos mal es solo una realidad pasajera.

Foto: Wilenny Lanz.
Damn...
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