Los estudiantes, y los jóvenes en general somos reconocidos por nuestra irreverencia y nuestra valentía, cualidades que verdaderamente los jóvenes venezolanos han sabido demostrar en los últimos tiempos a través de los Movimientos Universitarios junto a sus Centros Estudiantiles.
Pero esta vez no hablo por las Universidades, sino por los colegios. A pesar de que no somos mayores de edad, nosotros, los liceístas hemos tratado de hacer voz y de luchar por nuestro país desde nuestras posibilidades, probablemente como todos; porque a diferencia de lo que muchos adultos dicen sobre "no ser suficientemente maduros para entender", somos todo lo contrario.
Ayer y hoy, los colegios de Caracas han empezado a tomar cartas en el asunto, oponiéndose a recibir clases, como forma de protesta por el simple hecho de que no podemos aceptar y soportar actuar con normalidad cuando millones de personas se están jugando la vida por nuestro futuro. Porque como cada venezolano, vivimos y sufrimos en un día a día que nos ha obligado a pensar alguna vez a que otro país irnos, o que carrera elegir que sirva, al menos a medias, en el país.
A muchos de nosotros, incluyéndome, ni siquiera nos dejan salir a protestar o salir a las calles pero no es una excusa para no decir y expresar nuestro repudio hacia las nefastas represiones y asesinatos que ha cometido la GNB a ordenes del Gobierno, que ya se ha llevado mas vidas de las que quisiéramos pensar, incluyendo a los jóvenes asesinados en el 2014. Jóvenes que pudimos haber sido nosotros, y que como nosotros, tenían sueños y expectativas de ver una Venezuela distinta.
Por ellos, por Venezuela, y por nuestro futuro nos levantamos en contra de un Gobierno que ha pretendido robarnos nuestros derechos y adoctrinarnos con una política fallida. Para todos los estudiantes, es nuestro trabajo y nuestro deber hoy protestar como podamos, acabando con la indiferencia, por el futuro que es nuestro y que no permitiremos que nadie nos robe.
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