La Navidad es aquella época de encuentros y abrazos, hallacas y
pan de jamón, villancicos y gaitas, verdes y rojos, regalos y sonrisas. Es,
hecho realidad, el tiempo que llena el alma de felicidad... o al menos eso dice
la canción, o al menos eso solía ser.
Pero
es que con bono navideño, ticket de Niño Jesús y cajitas CLAP incluidas, las
felices navidades de Maduro resultaron siendo falsas promesas que solo han
desencadenado en protesta en muchas zonas populares
del país. No fueron suficientes las inauguraciones de comedores, conciertos
para empleados públicos y cadenas nacionales diarias de "Bailando con
Maduro" para esconder la realidad inevitable de las familias venezolanas
que a duras penas llegan a dos comidas diarias, mucho menos un regalo para
Navidad.
Cambiamos los amigos secretos por reuniones vía Skype, festejos
por caras largas. Las conversaciones cotidianas se basan en una especie de
competencia para ver quien consiguió ver el precio más caro de tal producto, o preguntarse
unos a otros como van a sobrevivir el próximo año si las cosas “siguen como van”.
“Esto es una locura, gasté 4 millones en unos patinetes para mi
niña pidiendo rial a todo el mundo” dijo una señora cerca de mí. El extraño
mundo de Jack se quedó como todo un paraíso al lado nuestro.
Existe una realidad ineludible, que escuece para darte otro
golpe, pero si tú estás leyendo esto en este momento significa que estás vivo, y
no corriste la misma suerte de las 30.000 personas aproximadamente que murieron por homicidios sólo este 2017 (según
datos de la OVV). Vivir en Venezuela nos ha enseñado nuevamente el valor de la
vida, así que este 24 de diciembre abraza a tu hijo/a, hermano/a, mamá, papá…
porque a pesar de que estas navidades son todo menos felices, no se ha ido la
última persona del país y, por el contrario, son demasiados los retos que nos
deparan los próximos meses, incluso años.
Te deseo, nos deseo, que el próximo año podamos ver atrás y reírnos
comiéndonos una hallaca al lado de la persona que por fin pudo regresar al
país.
Hoy... todavía... nuestro país.
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