Cuando uno piensa que ya toco fondo, el suelo se desvanece para formar una nueva
caída libre, mientras la desesperación de ver cuando acabara permanece y solo
queda tratar de no ahogarse en el intento. Vivir en Venezuela es algo así.
Decir que vivimos en una dictadura no es nada nuevo ni nada que nos aterre,
nos hemos acostumbrado a su significado y a las voces de aquellos que las
dirigen. Y aun asi eso no es lo que me preocupa, lo que verdaderamente me
preocupa es que pasa la noche y pareciera que la oscuridad nos hace olvidar la
miseria que vuelve a chocar ante nuestros ojos al dia siguiente, dejándonos en
una letanía perpetua, entre la impotencia y la rabia, junto a la indiferencia y
el cansancio. Día a día, Venezuela sigue muriendo, poco a poco, mientras
esperamos sobrevivir o ver a Trump con 4 granadas en Miraflores.
Nos gobiernan narcotraficantes, nos acorrala el hampa y nos quitan todo
halo de luz que parecía llenar esa poca esperanza que hoy disminuye más y más.
Es inaceptable ver como el Gobierno se da golpes de pecho, hecha su carga a los
hombros de otras personas y llenan sus bocas de mentiras…
No era suficiente venir del metro a mi casa no solo asustada por la hora
sino ademas con la horrorosa imagen de niños hambrientos pidiendo comida en la
calle, para llegar a mi casa oyendo la noticia de que nos quitan el único canal
informativo convincente que teníamos porque el Gobierno los considera “agresiones
directas que atentan contra la paz y la estabilidad de un pueblo venezolano”… ¿Es
en serio? El chiste se cuenta solo, porque los únicos que cometen todas estas agresiones son ellos mismos, el
Gabinete Presidencial Venezolano.
Recordando la noticia de ayer de que el Vicepresidente de Venezuela, Tareck el Aissami es un NARCOTRAFICANTE… CNN fue cortado de la transmisión televisiva
venezolana… El dólar se dispara, la economía se cae y el pueblo venezolano muere
de hambre… ¿Cuánto falta para tocar fondo?
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